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Los nueve eslabones de la cadena de valores del sistema sanitario

En continuidad con los posts anteriores sobre el sector de la salud en este blog, voy a mencionar el artículo Las cuatro dimensiones competitivas de la salud, publicado por los profesores Marcelo Cerquera Pedroso y Ana Maria Malik en la revista Harvard Bussiness Review (Brasil) en 2011.

Los autores consideran que el sistema de salud es una cadena de valores con nueve eslabones que deben ser comprendidos para que la gestión del sistema sea efectiva y eficaz.

El primer eslabón de esta cadena es el desarrollo del conocimiento en salud, que incluye la investigación básica y aplicada y la enseñanza. El conocimiento es realmente un valor de insumo esencial para informar de todos los demás eslabones, actuando activamente en la dinámica de todo el sistema.

El siguiente eslabón, el suministro de productos y tecnología, que en realidad transforma e incorpora el conocimiento en medicamentos, equipamientos, tecnologías, procesos, etc. que apoyan las actividades del siguiente eslabón en todo el conjunto de los servicios de salud: la promoción de la salud, la protección de la salud y prevención de enfermedades, el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación, así como la gestión y el control de las enfermedades crónicas.

Los tres siguientes eslabones hablan sobre los valores relacionados con los insumos y costos operacionales del sistema. La intermediación financiera que relaciona e interrelaciona las entidades que requieren los recursos financieros necesarios para el desarrollo del conjunto de los tres eslabones anteriores. La financiación de la salud que incluye los insumos públicos, privados de empleadores e individuales. El último, el consumo propiamente dicho de pacientes, personas sanas y empresas.

Estos seis primeros eslabones componen los elementos verticales de la cadena y otros tres eslabones horizontales la completan.

CadenaValorSalud

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Los eslabones horizontales son la regulación sanitaria desde la legislación constitucional a todos los niveles sectoriales del Estado; la distribución de los productos y servicios sanitarios que incluye actividades de distribución de la producción sanitaria, comercialización de los servicios de salud y venta al menor generalista y especialista; y los servicios de apoyo y complementarios que incluye servicios generales, financieros, tributarios, jurídicos, logísticos, manutención, ingeniería, etc.

Los autores enfatizan que en esta cadena de valores las operaciones son fragmentadas y el conocimiento es el insumo más importante. Proponen, además, cuatro flujos principales y estos son: los productos y servicios, la financiación, la información y la tecnología. El flujo de productos y servicios es, ciertamente, un elemento central del sistema, tiene como propósito proporcionar “los servicios correctos, en el momento necesario, en el lugar adecuado y con los recursos adecuados”.

La fuerza laboral de enfermería, la más numerosa en el sistema sanitario, participa principalmente en estas operaciones, indubitablemente hace una contribución importante para la calidad del sistema. En este sentido, requiere estar no sólo formada, sino activamente comprometida con la eficacia y eficiencia del sistema. Asimismo, es necesario trabajar los valores de la gestión coordinada de servicios y en el enfoque personalizado de sus acciones hacia las necesidades inmediatas de los usuarios del sistema sean estos enfermos, sanos o familiares.

Alina Souza

Autor Alina Souza

Experiencias, realidades y sueños para el desarrollo de la enfermería

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