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Apoyos a la enfermería

La enfermería española ha sufrido un duro golpe desde el momento en que el Partido Popular decidió mofarse de la profesión y alterar a última hora el Real Decreto de prescripción enfermera para impedir que podamos seguir llevando a cabo actuaciones y decisiones muy comunes en el día a día de un enfermero. En cuanto la norma se publique en el Boletín Oficial del Estado (BOE), el Gobierno habrá declarado automáticamente una huelga competencial, pues todas esas actuaciones —vacunación, tratamientos para heridas o úlceras por presión, administración de oxitocina en el parto…— habrán pasado a ser ilegales y, para no ir contra la ley y contra nuestro propio Código Deontológico, no cabe otra alternativa que dejar de tomar dichas decisiones.

A partir de entonces cumpliremos escrupulosamente con la legalidad vigente, obligando a los pacientes a volver al médico una y otra vez en cada mínimo cambio terapéutico. Lo contrario supondría asumir una responsabilidad que ya no nos corresponde y estaríamos incurriendo en un delito de intrusismo profesional. Todo ello abocará a la sanidad a un colapso y saturación provocada por el Ejecutivo, en la que la principal víctima será el paciente.

Sin embargo, ante la desfachatez del Gobierno son muchos los que se han alzado contra un Real Decreto que tendrá infaustas consecuencias para los profesionales y los enfermos. Por supuesto, miles y miles de enfermeros a título individual, los colegios provinciales y las delegaciones del sindicato mayoritario, pero también algunas importantes autonomías. Los consejeros y consejeras de sanidad —a fin de cuentas son estas y no le ministerio las que tienen las competencias reales en materia sanitaria— ya se han manifestado claramente contra un texto adulterado y que vulnera la soberanía popular, si nos atenemos a que todos los grupos políticos votaron en el Congreso a favor de regular la prescripción enfermera ya desde 2009.

Las comunidades autónomas no han sido las únicas que han respondido con rotundidad al PP que ha preferido dar la espalda a la realidad asistencial y alinearse con organizaciones médicas ultraconservadoras y trasnochadas, entidades que no representan en absoluto el sentir de los compañeros médicos. Los partidos políticos de todo signo se han interesado por este atropello y son conscientes del perjuicio de la traición perpetrada por Gobierno del PP. El Ministerio ha demostrado un desprecio absoluto por la profesión enfermera, cuyos profesionales se dejan la piel para que los pacientes reciban los mejores cuidados, 24 horas al día, los 365 días del año.

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