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Chapucero e ilegal

Una “chapuza jurídica sin precedentes”. Así definía un equipo de prestigiosos juristas, todos ellos expertos en derecho contencioso administrativo, la forma de proceder del Gobierno del Partido Popular en su regulación final de la prescripción enfermera, aprobando un Real Decreto a todas luces ilícito, irregular y con casi total seguridad, ilegal. Los letrados, acostumbrados a usar siempre una terminología infinitamente más seria, científica y técnica, no pudieron evitar recurrir a una definición coloquial tras comprobar personalmente el despropósito al que venimos asistiendo desde entonces por parte del ministerio de Sanidad y el Gobierno del PP.

Conscientes de la necesidad de contar con un “juicio clínico” distinto al nuestro, ya que como profesión perjudicada nuestros informes podrían ser señalados como parciales, desde la Mesa de la Profesión Enfermera hemos recurrido a uno de los catedráticos más reconocidos en materia de derecho contencioso administrativo: el profesor Juan Alfonso Santamaría Pastor. Este letrado ha reunido un equipo de expertos y han estado analizando todo lo acontecido en los días previos a la aprobación en el Consejo de Ministros del texto definitivo del Real Decreto de prescripción enfermera. Examinaron la forma en la que el Gobierno engañaba a la enfermería asegurando que “nada había cambiado” respecto al texto pactado con ellos, cómo el ministro Alonso adulteró en secreto el texto del artículo 3 y del preámbulo al dictado de las organizaciones médicas más trasnochadas y retrógradas y cómo, finalmente, se introdujeron los cambios con nocturnidad y alevosía, perpetrando la mayor traición que ha sufrido la enfermería en su historia.

En palabras del coordinador del dictamen, el letrado Carlos Vázquez Cobos una vez que el Real Decreto de prescripción enfermera llegue a publicarse en el BOE, los enfermeros y las enfermeras se enfrentarán a una grave inseguridad jurídica y a un riesgo de responsabilidades personales muy graves. En este sentido, los juristas también aseveran que el decreto provocará inseguridad a todos los niveles ya que ignora la formación académica del enfermería española y apuesta por la involución de nuestra profesión obligando “al médico a hacer todo, a estar presente en todos los procesos de diagnóstico y seguimiento, obligándole a actuar ante la más mínima variación clínica del paciente”.
La profesión sigue en pie de guerra y nuestra intención es dejarnos la vida para evitar que este Real Decreto vea la luz en el BOE y llegue a aplicarse.

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