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Triste Examen EIR 2015

Acaba de celebrarse el examen para conseguir una plaza de Enfermero Interno Residente, a cuya llamada acudieron cerca de 17.000 enfermeras y enfermeros de todo el país. Un potencial humano y profesional que compite, durante unas horas, por una de las cerca de mil plazas que se han ofertado en esta edición. En su inmensa mayoría son profesionales que están en desempleo o con un empleo precario que ven en la especialización no una vía para encontrar un puesto de trabajo, sino un requisito para no quedarse atrás en un futuro o aliviar durante dos años la situación de desempleo. Esta visión del examen EIR no deja de ser triste y lamentable pues desvirtúa un sistema de especialización que debería introducir en durante esos dos años al profesional en el mercado de trabajo. 

Las comunidades autónomas no terminan de decidir qué hacer con las plazas de especialista y no están trasformando su Servicio de Salud para que los pacientes se beneficien de esta especialización. Hacen falta nuevos políticos de la sanidad y nuevos gestores sanitarios que apliquen una nueva visión a medio y largo plazo de lo que deben ser los Servicios de Salud con una enfermería especializada y con nuevas competencias. Ya no vale la máxima de que “hay que salvar al Sistema de Salud”, que probablemente se salve mejor solo. La sostenibilidad del Sistema de Salud a cualquier precio tampoco vale. Traducir “salvar y sostenibilidad” en la actualidad por “recortes y más recortes” sólo nos está llevando a una enorme falta de calidad del sistema, a poner en riesgo a los pacientes y a prestar una asistencia tensionada por la creciente falta de medios humanos y materiales.

Formemos durante estos dos próximos años cerca de mil especialistas, con unas competencias definidas claramente en sus programas educativos, que trabajarán en prácticas en un servicio de salud en el que cuando terminen no podrán ejercer. Posteriormente, y con suerte, podrán hacer alguna sustitución, de nuevo, como enfermeras/os no como enfermeros/as especialistas.

Cada año, cada mes, cada día que pase perderán competencia y probablemente, cuando puedan ejercer de especialistas ya tendrán un empleo de otro tipo y una familia, y una hipoteca, y no podrán marcharse a otra ciudad, es decir, abandonarán la especialidad. Sólo este país puede permitirse el lujo de formar especialistas que nunca empleará. Lamentable desde todo punto de vista. Estúpido desde el punto de vista de quien tiene que gestionar nuestros impuestos.

 

Fidel Rodríguez Rodríguez

Autor Fidel Rodríguez Rodríguez

Expresidente del Colegio de Enfermería de Ávila y analista de la profesión con una crítica sincera, desde la vertiente sanitaria y universitaria

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