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¿Gestionar personas? Deberes para el gestor sanitario…

Durante el ejercicio profesional de gestor, es muy probable que tengas sentimientos cruzados, o tal vez ideas que se confunden al pensar de qué lado estás, esto es muy probable que suceda cuando uno lleva poco tiempo en el mundo de la gestión, ¿Dónde está mi sitio? ¿Dónde estoy? ¿A dónde pertenezco?… estas preguntas seguro que se las han hecho la gran mayoría de gestores, y sino… quién esté libre de culpa que tire la primera piedra…

Cambiar de profesional asistencial a profesional gestor está sometido como cualquier cambio a un proceso de adaptación, un proceso de interiorización, durante el cual, el gestor novel va percibiendo una serie de cambios en su alrededor, en sus responsabilidades, en la dimensión de lo que le rodea. El nuevo gestor pasa ser de otra dimensión para sus antiguos compañeros, le ven como jefe, le ven como por encima de ellos, la confianza se puede resentir, por miedo, miedo a lo desconocido, por parte de ambas partes de la ecuación.

Pasar al mundo de la gestión es un proceso para el que se tiene que estar permanentemente preparado y alerta, ya que si, somos gestores, tenemos otras competencias profesionales, pero no hemos de olvidar de dónde venimos… ¿cuántas veces hemos oído en nuestros centros de trabajo comentarios relacionados con esta afirmación? ¿Cuántas veces se ha criticado a una supervisora, por ejemplo, por pensar que ya no piensa como enfermera?

En mi humilde opinión, creo que estas afirmaciones se pueden contrarrestar de una manera bien simple: “gestionando personas”, ya que siempre nos llenamos la boca con expresiones del estilo: “los profesionales son el mejor activo de cualquier organización”, pues prediquemos con el ejemplo, y demos a los profesionales el rol que les pertenece, y hay que empezar por tratar al profesional como lo que es: persona, ante todo… si obviamos este punto de inicio, a buen seguro nuestra gestión, podrá cumplir algunos de sus objetivos fijados, pero le faltará el más preciado por todos, el trato humanizado y personal a los trabajadores, lo que hablábamos hace unos números en esta misma sección: el “management de proximidad”, eso que nos hace estar cerca de nuestros “subordinados” pero que les llega, que les hace sentirse valorados, apreciados, tenidos en cuenta…

No es tan complicado, el llegar a ponerse en su piel, notar sus problemas, sus miedos y sus preocupaciones, alguna vez se han dirigido a mí como “su padre” en el hospital, y cuando lo piensas algo tienen de razón: les aconsejas, guías, diriges y también como no mandas, pero con ese punto diferencial que hay entre lo autoritario y lo humanizado.

Como toda acción gestora no está exenta de riesgos, los riesgos de ese porcentaje de profesionales que no entienden otro modelo de gestión que el autoritario, el que aplica la norma a rajatabla, y no permite ninguna excepción a nada. Estos profesionales son los que abusan de la confianza del gestor, son los que con sus propias acciones se posicionan, ejemplos hay muchos donde se superan las líneas imaginarias que no hay que cruzar nunca… entonces es cuando el gestor de personas… se convierte en autoridad sin más, y aplica toda la normativa vigente al que traiciona el “statuquo” del “management de proximidad”.

Seguro que los lectores sabréis identificar estas conductas ¿no? Pues como gestor sanitario e impulsor del “management de proximidad” espero no seáis parte de ese 2% de los profesionales.

Albert Cortés

Autor Albert Cortés

Enfermero, Supervisor de Enfermería. Hospital Universitario Vall d'Hebron. Máster en Gestión de Servicios de Enfermería, Barcelona Entusiasta de las nuevas tecnologías aplicadas a la gestión y el desarrollo profesional. Justicia, transparencia y respeto. Editor de www.acbgestionsanitaria.com

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