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Hastío del sector con los políticos tras el caso Montón

De todos los colectivos golpeados por la crisis económica, el sanitario ha sido, sin duda, uno de los más dañados de todos. Al igual que los demás empleados públicos, los trabajadores del sector han sufrido en sus carnes congelaciones salariales, supresión de pagas extras, frenazos a su promoción mediante toda suerte de cortapisas a la carrera profesional y sobrecargas asistenciales crecientes fruto de las restricciones presupuestarias y el ajuste consiguiente de las plantillas. En los diez años que han transcurrido desde el estallido del «crack» económico, se han visto obligados a hacer más con menos efectivos y con el mismo sueldo, como consecuencia precisamente de esos recortes. Con todo, la falta de incentivos económicos o laborales no ha sido la única fuente de su desencanto.

Durante este tiempo, y también en los años anteriores a la crisis, médicos, enfermeras, auxiliares y otros trabajadores han tenido que capear con representantes políticos que, o bien desdeñaban la Sanidad, o bien no la comprendían, o bien la utilizaron simplemente como trampolín para lanzar desde ella su carrera en los diferentes partidos a los que estaban adscritos. Aves de paso, en definitiva, que reflejaron la imagen de que a los gobiernos estatales o autonómicos de turno la Sanidad les importaba lo justo -sólo para arañar votos- y, sus trabajadores, menos aún. La última en colmar ese hastío creciente con los años ha sido Carmen Montón. Su marcha forzada tras destaparse graves irregularidades en el máster que obtuvo en la Universidad Rey Juan Carlos ha sido la gota que colma un vaso que contribuyeron a llenar otros antecesores como Leire Pajín o Celia Villalobos, si nos ceñimos al pasado más reciente, o Julián García Valverde o José María Sancho Roff, si nos remitidos a muchos años más atrás.

El caso de Montón es, si cabe, especialmente sangrante, pues el sector había encontrado en la ya ex ministra a una persona con estudios sanitarios -era titulada en Medicina, aunque nunca ejerció- y con conocimientos de lo que sucede en el mismo. Muchas de sus ideas eran radicalmente incompatibles con los postulados que manejan los sanitarios, incluso los que pertenecen a su mismo partido, pero por lo menos las tenía, algo que no ocurría con varios antecesores inmediatos suyos en el cargo. Sin embargo, las causas que han provocado su marcha son especialmente graves. En un sector en el que la formación continuada es fundamental para mantener la calidad asistencial y consolidar plaza u obtener un traslado, plagiar una tesis no parece el mejor ejemplo a seguir. Al hastío provocado por hechos como éste se une además al hartazgo que sufren los principales representantes de los agentes que operan en el mismo. Otra vez deberán empezar de cero en la gestión de sus proyectos. Sucede, por ejemplo, con la prescripción enfermera o con la fijación de precios de los medicamentos, de nuevo paralizada.

PREGUNTAS CON RESPUESTA

¿Qué reforma hospitalaria no es muy del gusto de Antonio Alemany en la Consejería de Sanidad de Madrid? ¿Por qué?

¿Qué conocido personaje del sector filtra datos negativos de su empresa a un médico a sueldo de una correduría para que éste a su vez los transmita a un opúsculo del sector, con el fin de que sean publicados?

¿Qué laboratorio español de corto nombre ha pactado ya la presidencia de Farmaindustria con las compañías nacionales cuando venza el mandato de Martín Sellés, previsiblemente próximo presidente de la patronal?

¿Qué mujer actúa como un elefante en una cacharrería en la compañía farmacéutica en la que trabaja y es temida por su mal genio por sus subordinados?

 

Sergio Alonso

Autor Sergio Alonso

Fundador y director del suplemento A tu salud del diario LA RAZÓN

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