Viñeta de Forges

La burocracia de la pregunta por quién

En su comportamiento ideal, el aparato estatal burocrático y el homo politicus racional, que forma parte del Estado, manejan los asuntos, incluido el castigo del mal, conforme a las normas racionales del ordenamiento estatal.  En este sentido, el político se comporta exactamente igual que el hombre económico, de una manera positiva ` sin consideraciones por la persona ‘, sine ira ac studio, sin odio y, por tanto, sin amor.’ 

Weber, M.  Sociología de la religión

Es momento de sentarnos en este blog –cosa que puede resultar algo incómoda, pensar siempre lo es, sentarse en un blog puede serlo– a hacer lo que nos hemos impuesto como tarea, preguntarnos por el quién. Si el Real Decreto de “prescripción enfermera” es nocivo, ¿para quién lo es? (quienes lo han perpetrado son conocidos, tanto cómplices como verdugo).

Y aquí tenemos que muchos no sabrán si son las enfermeras o sus clientes los perjudicados, es más las enfermeras son clientes del sistema sanitario, hasta los médicos dadas ciertas circunstancias. Y sus seres allegados también acostumbran a serlo.

El uniforme nos burocratiza –según lo entendía el citado Weber–, ni que decir del fonendoscopio, nos hace constitutivamente autoridad legal y normativa, guiados por un código de conducta insoportable para los sencillos seres humanos sin pijama, bata y fonendo.

Esto lleva a situaciones de disociación de personalidad, cuando un familiar de una enfermera o un médico llega a un servicio sanitario. Se experimenta ese momento en el que uno dice que esto no funciona, que se retrasa mucho con el papeleo, que todo eso que en su momento me pareció una reivindicación legítima ahora es un hándicap para el paciente-sanitario. Y al día siguiente se sigue molesto con un paciente porque no se adhiere al tratamiento, porque insisten en recibir una receta o el alta o que se le retire la vía porque se va a casa, mientras espera a que vengan los papeles, no enfadamos porque alguien no firmó los papeles, porque el celador no llega, porque tiene mucha carga de trabajo, y es que esto me pasó ayer con mi madre y es que todo funciona mal, la culpa será del gobierno.

[Respiremos]

Nos burocratizamos los profesionales y se burocratizan los pacientes, nadie se ha sentido avergonzado al ver como algún anciano o anciana espera con sobreprudencia mientras un sistema anquilosado le hace esperar e ir de sala en sala sin orientación fija. Se les ha hecho dóciles. La mayoría ahora buscarán quién les de la receta o esperarán a que alguien escriba en su historia clínica la “pomadita” para la cura. Son objetos o, aún peor, sujetos sujetados sin apenas subjetivación, sin capacidad crítica ni de acción sobre el entorno. Seres socialmente adoctrinados.

No nos importa en este momento el matiz antidemocrático en el ejercicio del macropoder en la tramitación del Real Decreto por parte de los médicos. Tampoco las lacerantes –a veces– declaraciones de algunos médicos; no dejaremos de fijarnos en una, por poner un ejemplo, la publicada por La Opinión de Murcia, el día 19 de febrero:

“Y el bolígrafo es el instrumento más peligroso en sanidad, más que el bisturí”, señaló a esta Redacción la presidenta del Colegio de Médicos de Murcia, que recuerda que “si quieren ser médicos, las facultades de Medicina están abiertas”.

Señora mía, no merece la pena detenerse en contestarla, solo diremos que si quiere faltar al respeto a la verdad y a los ciudadanos, hágalo con más estilo, son vergonzosas para la estética y faltan al respeto la memoria del ingenioso Quevedo sus frases. Si quiere que se la explique porque falta al respeto a la verdad y a los ciudadanos, se le explica. Esto sí, las facultades de filología, historia del arte, historia, filosofía, etc. están abiertas, pero no la esperan. Si insulta con gorda brocha, que tenga fina cerda.

[Fin del excurso]

Y todo en despachos desde donde se muestran distantes de la realidad, ¡falsarios!, lo saben, lo conocen, directa o indirectamente. Nunca más hablaron con un compañero y nunca más acudieron como paciente o acompañante, ¡falsarios!

No caeremos en el discurso demagógico de “el perjudicado siempre es el paciente”, el Real Decreto en nocivo para todos, el papel que tengamos en cada momento, sujetos por una burocratización u otra, no puede eliminar la integridad del sujeto ¿o sí?

José David Sánchez Melero

Autor José David Sánchez Melero

Cuaderno de bitácora de un enfermero de primaria para preservar los pensamientos de las inclemencias del mar de información en el que la enfermería navega.

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