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La Justicia acaba con el engaño a los enfermeros

El nefasto y pernicioso Real Decreto de prescripción enfermera que aprobó el año pasado el Gobierno del PP a espaldas de la enfermería y que convierte en “ilegales” numerosas actuaciones relacionadas con el manejo de fármacos por parte de la enfermería indignó a casi todo el mundo. Tan burda maniobra para echar por tierra todo lo pactado con las profesiones sanitarias para desarrollar este necesario punto de la Ley del Medicamento no es propio ni de caballeros, ni de una sociedad democrática ni de un Gobierno que se pretende serio. Además de los partidos políticos de distinto signo, las Comunidades Autónomas se opusieron de una u otra forma a este decreto injusto y adulterado y pidieron su modificación o suspensión. Sin embargo, enseguida comprobaron cómo les podía poner “patas arriba” todo su sistema sanitario, pues impedía a la enfermería llevar a cabo actos cotidianos, cruciales para el sistema y los pacientes, sin incurrir en un posible delito. Entonces llegó la campaña de vacunación frente a la gripe. Con el RD en la mano —norma básica del Estado—, la enfermería no puede vacunar de manera autónoma.

Es necesaria una prescripción médica individualizada para cada paciente, algo que sin duda afecta a una campaña de inmunización de grandes dimensiones. Pero las Consejerías y Servicios de Salud optaron por caminar por una senda peligrosa, la de la desinformación hacia sus propios trabajadores. Algunas dijeron que el RD no era aplicable en su territorio y otras excusas, pero muchas directamente dieron orden a los enfermeros de vacunar sin la preceptiva prescripción médica. Intentaban pasar por alto el hecho de que la vacuna no deja de ser un medicamento sujeto a prescripción o argumentaron que el calendario vacunal o las campañas de vacunación se derivaban de una decisión adoptada por la autoridad sanitaria en materia de Salud Pública.

Desde la Mesa de la Profesión Enfermera, que conformamos el Consejo General y el Sindicato SATSE, advertimos que eso no era sino un engaño, un fraude y una chapuza en favor de sus propios intereses. No se podía empujar a las enfermeras a infringir la Ley. Como era previsible, la Justicia ha intervenido dejando claro que esas instrucciones de vacunación sin prescripción quedan suspendidas. Así lo analizamos en un completo reportaje del último número de Enfermería Facultativa y se lo haremos saber a cada una de las 275.000 enfermeras españolas. No las van a engañar ni hacer delinquir.

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