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La NO operación biquini, las NO dietas milagro

Todas las enfermeras tenemos claro que “con la comida no se juega” y esa es la leyenda en mi perfil de este post. Todas las enfermeras, todos los profesionales de la salud en general, nos enfrentamos en esta época del año a la sempiterna  “operación biquini”

-Pregunta habitual en estas fechas: ¿Qué puedo hacer para quitarme unos kilos y poder ponerme el biquini en julio?

-Respuesta enfermera: Ahora ya nada, la operación biquini comienza el 8 de enero, si son bastantes los kilos a eliminar; o el lunes de Pascua si son menos.

Pero voy a ir un poco más lejos, voy a pedir que desterremos la frasecita de marras, porque es sexista y es manipuladora, o ¿es que los chicos -que no llevan biquini- no necesitan alguna vez quitarse kilos, quitarse tripa? Ya está bieeeennnn…

Pues eso, que ahora ya estamos en la NO OPERACIÓN BIQUINI. Ahora estamos en quitarse los kilos que sobren, sin prisa pero sin pausas: con dieta equilibrada, con buena hidratación y con mucho movimiento, es decir, como siempre.

Calorías que no hidratan 

Y digo dieta equilibrada, porque sólo hay que rebajar la ingesta de calorías teniendo como referencia el gasto energético que se realice. Sin despreciar ningún grupo de alimentos, sin despreciar ningún grupo de nutrientes: carbohidratos, proteínas, grasas. Ingiriendo dieta variada y apetecible, para hacer acopio también de vitaminas y minerales.

Y digo buena hidratación, porque la reposición de líquidos se hace con agua, con infusiones frescas o templadas, con el caldo de las verduras que se vayan a comer; restringiendo las cañas y los refrescos azucarados. Pero observa que no nombro el vino, no porque se pueda tomar, sino porque el vino o los alcoholes blancos no son hidratación, pero sí son calorías.

¿Es que no puedo tomarme un vino? Si, uno, y con acompañamiento sólido. ¿Y una caña? Sí, pero una y con acompañamiento. Si es sola, mejor la tomas sin alcohol que está buenísima. ¿Y un chupito o un pelotazo o un largo? No, son calorías vacías, que además deshidratan.

Y digo mucho movimiento, porque cuando se comienza una dieta de adelgazamiento, lo más interesante es hacer ejercicio que no agote, pero con el que se consuma más energía. No estoy diciendo que haya que apuntarse urgentemente a un gimnasio (puedes hacer lo que quieras) pero habiendo escaleras y existiendo aceras o caminos…. ¿quién necesita gimnasio o un club de fitness?

Todo esto es lo que las enfermeras de nutrición, los nutriólogos en general, recomendamos en el marco de la educación para la salud, en el marco de la educación nutricional. O sea todos los profesionales sanitarios que: Sabemos, sabemos decir, sabemos hacer. Y me da la impresión que no son todos. No son, los que así mismos se llaman profesionales y que publican unas dietas que a ellos los enriquecen financieramente, pero a los usuarios los empobrecen en actitud educacional, en adiestramiento de cambios de hábitos y en su fisiología.

Dar fórmulas maravillosas para que en un pis-pas desaparezcan de encima 5-8 kilos, eso no lo hacemos las enfermeras, porque eso sólo se puede llevar a cabo, recomendando dietas milagro. Y eso las enfermeras de nutrición, las enfermeras de AP, no lo hacemos.

Peligrosas

Las dietas milagro, quiero pensar que se llaman así, no por el milagro de dejarte cual sílfide en un abracadabra, sino por el milagro que supone -para los que las adoptan- el no dañar para siempre sus riñones o su hígado. Y es que todas las dietas milagro son desequilibradas, las recomiende quien las recomiende. Incluso si el interfecto que las prescribe, tiene un diploma grande y ostentoso detrás de la mesa de su despacho. Ese despacho en el que te cobra una pasta por decirte juntas-y-de-corrido, una serie de burradas ¡eso sí! teñidas de pseudo-ciencia. O ese despacho en el que el mismo interfecto pseudo-profesional ha escrito un libro que vende cual churrería y que provoca las mismas secuelas fisiológicas y el mismo efecto yo-yo*, el mismo efecto acordeón*.

Dietas milagro hay tropecientas-tropecientasmil, todas con nombres sofisticados y sugerentes: la detox, la disociada, la alcalina, de la alcachofa, de la ducha fría, de la sopa de cebolla, de la piña, de la uva, del helado, del sándwich, de los zumos, del pollo, del astronauta, de la SNG, del potito, del yogur, del sorbete, del chocolate, de la proteína, del Gruyère (que por cierto no tiene agujeros como los tiene el Enmental) … Incluso la de la felicidad, como si estar delgado es lo que te hace sentir feliz.

Y ya no te digo nada si el apellido de la dieta es con mayúscula y corresponde a un gurú (Dukan, Atkins,Ornish, Montignac,…) de los de despacho y medios de comunicación.

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Excluyo de los apellidos, la dieta Marañón, con la que el “pobre” D. Gregorio no tenía nada, pero nada, nada, nada que ver. Le endosaron al insigne profesor ser el autor de la dieta del plátano y la leche, porque se “adelgaza una barbaridad…” Y es que por mucho que te gusten los dos elementos alimenticios, si se han de pasar cinco-días-cinco tomando sólo eso, al final es tal el aburrimiento, que se come poquísimo……y se adelgaza ¡claro que se adelgaza, de no comer!

Lo mismo sucedía con la dieta del Jerez. ¡Anda que no se ponía contento el personal, haciendo todas las ingestas del día con una copa de Jerez y un taco de Emmental! Eso el primero, porque el segundo día estaban de queso y de Jerez hasta la mismísima peineta y ya casi no comían, por lo que ¡claro que adelgazaban!

Mención aparte merece la dieta –sacaperras- del ADN o del RH: Dime tu ADN o tu RH y te diré lo que te engorda, en la que no quiero profundizar, porque algún día traeré a esta bitácora enfermera a los dos científicos que están liderando las investigaciones sobre el genoma de la obesidad y ellos nos contarán divinamente el futuro, que de momento no es presente (Profesor Ordovás, y profesora Garaulet, científicos sabios, y amigos a los que admiro y de los que continuamente aprendo)

En una de las ediciones anteriores del Día Nacional de la Nutrición que cada 28 de mayo organiza la Federación de Sociedades de Nutrición Alimentación y Dietética (FESNAD) elegimos el lema de las Dietas Milagro, ya que nos dimos cuenta que había una progresiva proliferación de todas ellas, y cada una era más exótica y más desequilibrada y desequilibrante que la anterior. Porque todas coinciden en eso, en que son desequilibradas, pues a la que le sobra mucha proteína, le falta grasa y le falta carbohidrato. A la que le sobran carbohidratos, le falta proteína…. Y así hasta el infinito y más allá con todas las combinaciones posibles de falta de alguno de los grupos de macro y micro nutrientes.

Come de todo, come variado… y si quieres perder un poco de peso, quédate con ganas de comer un poco más al levantarte de la mesa. “Lo que no engorda es lo que se queda en el plato”, decía D. Paco Grande Covián. Seguro que así estás acertando en ingerir menos calorías, pero hemos dicho con ganas de comer un poco más, no levantarte casi sin haber comido.

Para tu tranquilidad, repasa tu dieta, calíbrala…..y muévete. Y si estás leyendo este post pero no eres sanitario, vete a tu centro de salud y consulta con tu enfermera de AP. Ella te aconsejará o te pasará a la consulta del médico de AP.

Porque todos somos conscientes de que “puede existir cuidados sin curación, pero no existirá curación sin cuidados”. (Madelaine Leinninger, dixit).

Marilourdes de Torres

Autor Marilourdes de Torres

Responsable de la Unidad de Dietética y Nutrición del H. U. Miguel Servet de Zaragoza y coordinadora del CC de ADENYD, pero sobre todo me considero ENFERMERA PRESCRIPTORA.

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