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La retórica de los compromisos incumplidos: Quid prodest?

Que la política es un arte que debe conjugar los intereses en juego teniendo siempre presente el interés general es afirmación tó- pica y con frecuencia repetida retóricamente. Pero el pasar de la retórica a los hechos constituye muchas veces un tránsito escarpado, lleno de chicanas procesales e incumplimientos. Los políticos retóricos, que son muchos, se apropian de la poesía que encierra ese arte de la palabra, la traicionan en su verdad y tratan de conseguir beneficios partidistas, complaciendo a los colectivos más poderosos y/o rentables electoralmente.

Es una cantinela política que, por repetida, no deja de ser denostable e incrementa la desafección popular hacia la Política con mayúscula, una práctica tan necesaria como hoy en día desacreditada.

El enorme colectivo de la Enfermería viene de sufrir una nueva versión de esta conducta. Hemos luchado incansablemente, desde nuestras organizaciones colegiales y desde la propia actitud individual, por mejorar la profesión y el consiguiente mejor servicio a los ciudadanos. Nuestro colectivo expuso razones, dialogó y fue logrando algunos éxitos relevantes.

Vamos bien, nos decíamos. El Grado universitario fue un gran logro, que dignificó la profesión y la elevó a cotas merecidas para bien de todos. Luchamos también a brazo partido por las especialidades, tan necesarias como lógicas y benefactoras de la buena práctica. Y quisimos redondear, de acuerdo con el Gobierno, el gran tema de la prescripción enfermera. Todo va bien, nos dijimos una vez más. Pero no. El Gobierno conjugó otra vez el interesado verbo de la claudicación ante los poderosos. La retórica y las falsas promesas y compromisos volvieron a ensombrecer el esforzado horizonte profesional enfermero que se venía anunciando como ilusionante.

Lo peor es que esta claudicación ha tomado forma en una ley habilitante de la potestad representativa del Gobierno, que le permite actuar con amplia discrecionalidad, lo que la hace más invulnerable a la razón del sentido común y el servicio al interés general. Con la Ley que viene de aprobarse, no solo se aborta en este momento la razonable prescripción enfermera, sino que se hace retrotraer la profesión, y por norma de rango legal, a más de treinta años atrás, cuando reinaba una tolerancia medida hacia una práctica lógica, médicamente consentida y ejercida desde un contrastado y responsable sentido común de los enfermer@s, que hoy ha pasado a ser ilegal y sancionable. ¿Quid prodest?, se preguntan los abogados con frecuencia en sus pleitos. The answer is blowing in the wind, cantó Bob Dylan: en el viento de la indignación de la Enfermería.

Sergio Quintairos, presidente del Colegio de Enfermería de A Coruña

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Blog del Colegio Oficial de Enfermería de A Coruña. En este espacio os informaremos de la actualidad enfermera de la provincia.

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