Tecnologia

La tecnología ha llegado para quedarse

Vivimos una revolución tecnológica que ha provocado un cambio global y radical en la forma de comunicarnos, de relacionarnos o de trabajar. Supone un salto sin precedentes en la historia de la humanidad que, como todo en esta vida, tiene sus luces y sus sombras.

Me gusta ilustrar este asunto con un ejemplo que refleja el salto que hemos experimentado. Como muchos recordarán, en 1963 el hombre más poderoso de la Tierra, el presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, fue asesinado en Dallas de varios disparos cuando circulaba con aquel coche descapotable. Las imágenes de aquella noticia trascendental para el mundo entero en aquellos años de la Guerra Fría -como lo sería ahora también- tardaron más de 48 horas en llegar a algunos medios.

Sobra decir que hoy un vídeo de alguien jugando con su perro puede recorrer el planeta en milisegundos. Las posibilidades que nos brinda la tecnología son inmensas en materia de divulgación de conocimientos, de interacción entre profesionales o, incluso de tratamiento o diagnóstico de distintas patologías es lo que se ha bautizado como Telemedicina.

Uno de los retos en el campo de las nuevas tecnologías y la explosión de Internet es la fiabilidad de la información que buscamos a través de Dr. Google. Está claro que con el tiempo aprenderemos a no fiarnos de bulos, a distinguir la pseudociencia de la medicina basada en la evidencia, a cribar contenidos…

A fin de cuentas, en nuestra relación con las nuevas tecnologías aún estamos un poco en pañales, no acumulamos suficiente experiencia de uso como para no cometer ciertos errores. Pero todo eso cambiará y, empleadas con responsabilidad, algunas herramientas tecnológicas han llevado a la humanidad a tener una cantidad inabarcable de información al alcance de la mano.

Sin embargo, no conviene olvidar que en entorno real o virtual hay derechos y responsabilidades. En las redes sociales deben prevalecer el respeto y el sentido común. No olvidemos que somos enfermeros y eso conlleva unas obligaciones y una forma de actuar que no cambiará por tener entre las manos un teléfono móvil, una tableta o un PC.

En mi blog de Maximo González Jurado también os comparto sobre este avance de la tecnología.

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