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Los enemigos invisibles

Durante estos días han corrido ríos de tinta sobre el caso del niño de Olot (Gerona) diagnosticado de Difteria, por tratarse de una enfermedad infecto-contagiosa de la que no se daban casos en España desde hace 28 años.

No vamos a entrar a discutir sobre la utilidad de las vacunas, no es el tema de este de blog, a pesar de la absoluta certeza científica que la soporta.

Pero sí nos sirve este caso como ejemplo para aproximarnos a unas patologías, las de las enfermedades infecciosas y contagiosas, que afectan a las poblaciones que atendemos y que con los actuales medios de transporte podemos importar desde cualquier punto del planeta.

El concepto de lejanía en este mundo global ha cambiado drásticamente desde el momento que podemos llegar a las antípodas en horas cuando antes este mismo viaje llevaba meses. Y cuando hablamos de antes nos referimos a los últimos lustros, lo que ha llevado a generar un cambio radical de este concepto en muy pocos años.
Por ello, el comportamiento de los episodios epidémicos también ha cambiado. Si antiguamente las epidemias solían ser incidentes locales que raramente se expandían más allá de sus regiones de origen, con la actual movilidad poblacional existente no es raro que en pocos lapsos de tiempo estos incidentes locales se conviertan en pandemias.

Es más, esta rapidez en las comunicaciones de la que estamos hablando hace que incluso pacientes infectados que se encuentren dentro del periodo de incubación de su enfermedad, aunque este sea de pocos días, lleguen a sus puntos de destino manteniéndose asintomáticos por lo que su detección es prácticamente imposible.

Así hemos vivido en los últimos tiempos procesos que se iniciaron como epidemias locales y que se transformaron en pandemias. Todos recordamos la gripe aviar o influenzavirus, el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS en inglés), el ébola, el reciente Síndrome Respiratorio por Coronavirus de Oriente Medio (MERS en inglés) y otros muchos más.

Estos “nuevas” características de los episodios epidémicos deben hacernos reflexionar a los servicios de emergencias para adaptarnos a estos viejos enemigos invisibles que, al mutar su forma de operar, se han vuelto más peligrosos de lo que ya eran, por ello debemos generar nuevas estrategias en seguridad para el control de su expansión pandémica.

Recordamos que cuando en los inicios de los servicios de emergencia reclamábamos dispositivos, conocimientos y estrategias en atención ante riesgos NRBQ (Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico) se nos decía que éramos unos exagerados por no ser necesario y que si eran precisos ya lo tenían algunos Cuerpos de Bomberos, Cuerpos Policiales y el Ejército (aunque su objetivo no fuera la atención sanitaria de los afectados).

Se nos llegó a tachar de protagonismo desmesurado e incluso se cuestionó la labor a desempeñar por este personal de emergencias.

Pero el tiempo al final puso a cada uno en su sitio. En la actualidad nadie cuestiona la necesidad de que las enfermeras de los servicios de emergencias adquieran estas competencias, es más, ya prácticamente es unánime que se incluyan como competencias básicas en la formación pregrado de estas.

En la mente de todos tenemos la atención a los dos misioneros españoles afectados de ébola que supuso el contagio de una compañera auxiliar de enfermería.ebolagomez

En estos casos quedó claro que la mayor exposición y, por tanto, el mayor riesgo asumido fue del personal de enfermería que entró en las zonas de aislamiento a prestar sus cuidados en un 95% de las intervenciones realizadas totales.

Esto nos lleva a pensar que el personal de enfermería de los servicios de emergencia se debe capacitar periódicamente en la atención de este especial tipo de cuidados enfermeros ya que aunque su incidencia, por fortuna, es baja cuando aparece un caso son la punta de lanza que se enfrentan a estos enemigos invisibles.

Juan Carlos Gómez

Autor Juan Carlos Gómez

El mecanismo de acción de la puño percusión precordial (en la reanimación cardiopulmonar) es el de una desfibrilación eléctrica de 0,04 a 1,5 Julios, debido a la conversión de la energía mecánica en energía eléctrica. Blog orientado a la enfermería de Urgencias y Emergencias.

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