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Perder la agencia merece un castigo

España ha perdido por segunda vez el tren europeo del medicamento tras quedarse sin la sede de la agencia pública especializada que en breve abandonará Londres por el Brexit. La primera vez ocurrió en tiempos de Felipe González, cuando se negociaba en la UE la conveniencia de crear un organismo comunitario dedicado al registro y la evaluación de los fármacos equivalente en el ámbito comunitario a la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos. Las malas lenguas cuentan que cuando ya tenía incluso elegida a su futura presidenta -una mujer con enorme peso a día de hoy en la industria farmacéutica instalada en nuestro país-, el propio presidente del Gobierno español fue el que echó atrás la candidatura española para obtener a cambio unos fondos estructurales vitales entonces para la región de Andalucía.

Ahora, la historia vuelve a repetirse por segunda ocasión, pero no por responsabilidad del Gobierno que está al frente de la nación, ni por un canje que beneficie a otra región u área económica española, sino porculpa del independentismo recalcitrante que ha azotado Cataluña estas últimas semanas. En Bruselas cuentan sotto voce que Barcelona no albergará el organismo comunitario por la deriva secesionista experimentada tras el 1-O: ¿Qué sentido tendría escoger como sede de un organismo europeo a un territorio que quiere salir de España y que automáticamente dejaría de pertenecer a la Unión Europea si lo hiciera?

El hecho de perder la Agencia por segunda vez constituye un duro golpe para España, pero, afectará con especial incidencia al territorio que, precisamente, estuvo torpedeándola. Barcelona, por ejemplo, perderá alrededor de 900 nuevos funcionarios y sus familias con un sueldo medio que supera los 5.000 euros mensuales. Un colectivo, en definitiva, con amplio poder adquisitivo. Amen de las inversiones previstas, la Ciudad Condal se dejará asimismo en el camino una riada de millones fruto de la actividad comercial y hasta turística que se generaría de contar con el organismo europeo que finalmente ha recalado en Amsterdam.

En la actualidad, alrededor de 36.000 personas visitan la agencia ubicada en Londres y 1.600 empresas están de una u otra forma ligadas a ella, con la consiguiente fuerza laboral y económica que arrastran. El hecho de que el cúmulo de patochadas desatadas por el llamado Govern desde el 1-0 deje a España fuera de la mirada de las principales multinacionales del sector debería acarrear una responsabilidad extra para sus integrantes, en términos de pérdida de riqueza o lucro cesante, y en términos del empleo no creado. Responsabilidad que habría de ser instada ante los tribunales bien por el propio Gobierno o bien por partidos políticos, patronales o entidades cívicas de cualquier tipo. Un nuevo tren cargado de dinero ha vuelto a perderse y los culpables no pueden salir impunes.

PREGUNTAS CON RESPUESTA

¿Qué organización perdería casi un tercio de sus ingresos si su rama catalana se independiza a imagen y semejanza de lo que pretende el Govern?

¿Qué consejero de Sanidad es un seguidor empedernido del baloncesto?

¿A qué personaje ilustre del mundo farmacéutico no le gusta pregonar que estudió música y que cantaba en un coro cuando era pequeño?

¿Qué tres personajes ilustres de la Sanidad nacieron en el mismo pueblo que Sara Montiel?

¿Qué consejero es conocido ya por dar plantones en actos y comidas en los que está invitado incluso como protagonista?

 

Sergio Alonso

Autor Sergio Alonso

Fundador y director del suplemento A tu salud del diario LA RAZÓN

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