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Tras el terremoto no viene la calma

En el día de ayer se produjo un gran terremoto de 8,4 de magnitud en la escala de Richter, cuyo epicentro se situó a 36 kilómetros al oeste de Canela Baja en la región Chilena de Coquimbo.

Duró más de un minuto generando gran destrucción de edificios e infraestructuras, así como pérdida de vidas humanas (en el momento de escribir este post son 8 los fallecidos) y de heridos que se cuentan por cientos.

Parece que un minuto es poco tiempo pero cuando se alcanzan magnitudes tan altas se hace una eternidad para quien lo sufre, ya que nuestros sentidos no están preparados para esos grados de movimientos y vibraciones. El resultado es una sensación bastante extraño y desagradable, independientemente de los temores que nos puedan surgir a cada uno.

Uno de los factores de riesgo más importante que surge tras un terremoto son las réplicas. Los servicios de emergencia deben tenerlo presente y siempre contar con ellas a la hora de planificar sus estrategias para que sus intervenciones sean lo más seguras posibles.

Tras un gran terremoto se producen otros que pueden tener también magnitudes muy elevadas, incluso se ha dado caso de mayores que el primigenio.

Si analizamos los datos que nos ofrece el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile (ver tabla I) veremos que se producen unos hechos llamativos y que debemos tener en cuenta.

tabla gomezDesde las 22:54 horas UTC (Universal Time Coordinate) del día 16 de septiembre hasta las 05:04 horas UTC, o sea poco más de 6 horas después del terremoto se produjeron hasta 45 réplicas del mismo.

De estas 45 réplicas 24 fueron de una magnitud de 5,0 o mayor en la escala de Richter, magnitudes que ya empiezan a ser importantes y si no recordemos el terremoto tristemente famoso por sus consecuencias desastrosas que azotó la localidad de Lorca en Murcia en 2011, fue de 5,1.

Pero es que dentro de estas 24 réplicas 5 fueron superiores a 6,5 en la citada escala y de estas una fue de 7,1 y otra de 7,6; ya estamos hablando de seísmos importantes.

Tras el terremoto inicial y en un corto espacio de tiempo se produjeron otros que serían noticia en sí mismos si no se hubieran dado este.

Esto complica seriamente las estrategias a seguir por parte de los equipos de emergencia. Hace mucho más dificultoso el acceso a las víctimas, su rescate se torna muy peligroso al igual que la atención in situ, además el entorno hospitalario inmediato a la zona de catástrofe puede estar comprometido incluso destruido por la acción del terremoto generando traslados a hospitales lejanos lo que conlleva estrategias, gestiones, planificaciones y logísticas mucho más complejas.

Pero por encima de todo lo que debemos tener en cuenta es que en este tipo de situaciones se genera una acusada disminución de los dinteles de seguridad del personal sanitario interviniente perteneciente a los servicios de emergencia, tornando su trabajo mucho más peligroso, y si le añadimos los posibles tsunamis que generan estos terremotos en zonas costeras como Chile, el riesgo para estos profesionales se eleva exponencialmente.

Sólo queda desear a ese gran pueblo como lo es el chileno que una vez más supere un desastre natural a los que tristemente están tan acostumbrados.

Juan Carlos Gómez

Autor Juan Carlos Gómez

El mecanismo de acción de la puño percusión precordial (en la reanimación cardiopulmonar) es el de una desfibrilación eléctrica de 0,04 a 1,5 Julios, debido a la conversión de la energía mecánica en energía eléctrica. Blog orientado a la enfermería de Urgencias y Emergencias.

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