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La falta de fondos estrangulará a la Sanidad en 2019

2019 va a ser un año especialmente duro para la Sanidad española. En contra de lo que propaga a los cuatro vientos el maniqueo discurso dominante, los causantes de los achaques que padecerá el Sistema Nacional de Salud (SNS) no serán los presuntos ataques privatizadores teledirigidos desde ignotas instancias conservadoras o mercantiles. Tampoco lo serán las voraces compañías que operan en el sector, siempre ávidas de engordar su cuenta de resultados a costa del Erario público mediante toda suerte de conspiraciones paranoicas, como reflejaba “El jardinero fiel”.

El modelo público languidecerá con especial intensidad a lo largo del nuevo año por culpa, esencialmente, de la imprudencia presupuestaria de un Gobierno que, más que apuntalar la Sanidad pública, lo que hará será despojarla de los recursos necesarios para prestar a los ciudadanos la asistencia que se merecen. En pocas palabras: la falta de fondos empujará poco a poco al SNS a irse transformando en un modelo de beneficencia con profesionales hastiados, todo tipo de barreras para el acceso que se traducen en mayores listas de espera, y demoras injustificables para la llegada de nuevos fármacos y tecnologías vitales para los pacientes. ¿Qué ha cambiado para que tales asertos puedan sostenerse sin merecer la crítica por su carácter apocalíptico y, si me apuran, hasta radical?

El cambio esencial con respecto a pasados ejercicios procede de los presupuestos o de la ausencia de ellos. Tras el análisis del último plan contable enviado a Bruselas por el Ejecutivo, diferentes organismos internacionales han puesto en duda la cuantía de los ingresos previstos y han alertado del exagerado gasto que acarrearán las políticas proyectadas. España, en definitiva, ingresará mucho menos de lo que gastará, por lo que el país seguirá arrastrando el lastre del déficit y de la deuda. Los expertos calculan que sólo la subida del Salario Mínimo y de las retribuciones de los funcionarios absorberán entre 8.000 y 9.000 millones extra del Erario. La imprudente actualización de las pensiones al IPC constituirá, además, la gota que colmará el vaso del gasto, y el coste de estas prestaciones superarán de forma holgada los 140.000 millones de este año.

Si todas estas partidas crecen de forma tan desmesurada, ¿qué quedará para otras como Sanidad o Educación? En el mismo plan enviado a la Comisión Europea, el Gobierno prevé que la Sanidad reciba un 6% más que en 2018, cifra que, además de optimista, resulta a todas luces insuficiente por las desviaciones presupuestarias que se producirán este ejercicio para ajustarse al gasto real, por el mayor gasto que acarreará para el capítulo I la subida retributiva de los funcionarios, por la universalización de la asistencia y la eliminación de los copagos, por el envejecimiento de la población, y por la llegada de los CAR-T y otras inmunoterapias y tratamientos contra el cáncer verdaderamente revolucionarios pero manifiestamente más caros que los ya existentes en el mercado. La Sanidad empieza a romperse víctima de la nesciencia de los que dicen defenderla.

PREGUNTAS CON RESPUESTA

¿Qué sindicato sanitario está sufriendo una brutal pérdida de afiliados y una merma considerable en su autonomía financiera?

¿Qué directivo de la órbita de la Organización Médica Colegial es conocido con el mote de “El unicejo”? ¿Por qué?

¿Qué mediocre ex miembro de la junta del Colegio de Médicos de Madrid ha tenido que devolver de su bolsillo 5.000 euros a esta institución? ¿Por qué?

¿Qué proyecto especial va a poner en marcha la Comisión de Sanidad del PP para revitalizarse?

Sergio Alonso

Autor Sergio Alonso

Fundador y director del suplemento A tu salud del diario LA RAZÓN

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