carmen monton

La ministra de las dos caras

La nueva ministra de Sanidad es tan tozuda y vehemente a la hora de aplicar sus convicciones como exquisita y serena en el trato privado. A muchos de los que han tratado con ella no deja de sorprenderles que una persona tan dulce y pedagógica en sus formas sea capaz al mismo tiempo de ejecutar de forma tan visceral gran parte de sus postulados sanitarios, mostrándose inasequible al desaliento y a la crítica. Así es Carmen Montón, una médico de doble cara con una larga trayectoria política, capaz de seducir a los escépticos y de enervar a los que caen bajo el yugo de sus iniciativas. He de decir que yo figuro entre los primeros. Aunque no comulgo con muchas de sus ideas, reconozco que la ya exconsejera de Sanidad de la Comunidad Valenciana gana mucho en las distancias cortas, provocándome una sensación tan positiva como la que sentí hace ya muchos años, allá por 1996, con Ana Pastor, cuando comandaba la Dirección General de Muface.

El tiempo de mandato, posiblemente limitado por la fragmentación política, y su bagaje dirán finalmente si Montón es de la estirpe de grandiosos ministros de Sanidad que ha tenido España y que encabezan la hoy presidenta del Congreso y Julián García Vargas o si, por el contrario, se queda a la altura de otros menos gloriosos y con mal cartel como Celia Villalobos, Leire Pajín o Ana Mato.

Aunque las formas de la valenciana son buenas, el fondo suscita a priori, cuando menos, serias dudas. En principio, la ministra parece que va a replicar en Madrid las políticas que desplegó durante su etapa como consejera en su comunidad autónoma, lo que lleva a pensar que se prodigará en el buenismo zapateril que tanta acogida tiene entre las masas y tantas ampollas levanta en las arcas públicas: universalización generalizada de la asistencia por aquello de dejar en mal lugar al PP, retoque a la baja del copago farmacéutico para los jubilados y, píldoras poscoitales gratis, para presumir de una buena nueva en salud sexual y reproductiva.

La ministra aplicará el manual del buen izquierdista y tirará de clichés cuya efectividad electoral permanece hoy bajo la sombra de la duda. Montón agitará las conciencias con el debate sobre la despenalización de la eutanasia, revisará posiblemente el acuerdo de retornos que mantienen los laboratorios farmacéuticos con el sistema, y hará bandera de la Sanidad pública, combinando las alabanzas con críticas teledirigidas contra la privada. No es previsible aquí que cargue contra la empresa Pascual que campa a sus anchas por Andalucía, contra los conciertos de Castilla-La Mancha, o contra una firma que gozaba de bula política en su comunidad mientras Ribera Salud ardía en la pira de la consejería. Aunque ahora mantienen buena relación, no es descartable que la ministra de Hacienda y exconsejera sanitaria, María Jesús Montero, acabe comiéndole la tostada.

PREGUNTAS CON RESPUESTA

¿Qué alto cargo del Ministerio abandonó Madrid el mismo día del relevo rumbo a Barcelona por el “hastío” que sentía de la capital?

¿Qué médico era el candidato inicial del PP para presidir la Comisión de Sanidad de este partido antes de la moción de censura?

¿Qué directivo de una compañía distribuidora es conocido como “el acumulador” de vacunas? ¿Cuántas llegó a obtener? ¿Más o menos de 500?

¿Qué directivo de la Sanidad privada está considerado como un “advenedizo” dentro de la CEOE?

Sergio Alonso

Autor Sergio Alonso

Fundador y director del suplemento A tu salud del diario LA RAZÓN

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