Doctor holding something in his hand

La oferta de empleo trae de cabeza a las autoridades sanitarias

Los directores generales de Recursos Humanos de las Consejerías de Salud y del Ministerio de Sanidad andan estos días de cabeza y al borde de un ataque de nervios. La razón es la macrooferta de empleo público -la mayor de toda la Democracia- que a finales del pasado mes de marzo decidió poner en marcha el Ministerio de Hacienda para consolidar alrededor de 250.000 plazas en la Administración. De ellas, nada más y nada menos que cerca de 130.000 corresponden al sistema sanitario en su conjunto.

La envergadura de este melón recién abierto es de tal magnitud, que los expertos en materia de personal que ejercían en la Sanidad antes de que se extinguiera el Insalud recuerdan con nostalgia la Oferta de Empleo Público (OPE) que el organismo activó coincidiendo con sus últimos estertores, en la época de Celia Villalobos como ministra. Aquel proceso que parecía gigantesco -creó unas 37.000 puestos de trabajo- y que obligó a varios directores generales a pasar numerosas noches en vela se antoja ahora minúsculo en comparación con el que ha de venir, no sólo por su tamaño, sino también por su enorme dificultad técnica. No se trata únicamente de coordinar con un mínimo de sentido común el número de plazas que se convocarán en decenas de especialidades de todo tipo, profesión y condición, en todas y cada una de las regiones, sino de hacerlo, a ser posible, en las mismas fechas o en una franja de tiempo muy estrecha para que no se produzcan disfunciones. ¿Se imagina alguien, por ejemplo, a 25.000 aspirantes a celador o a 10.000 aspirantes a consolidar una plaza en enfermería acudir a examinarse autonomía por autonomía hasta completar las 17 que configuran el sistema de salud? ¿Tienen disponibilidad operativa todas las regiones para organizar un examen de tal calibre?

La necesidad de alcanzar algún tipo de consenso entre administraciones parece ampliamente entendida por razones logísticas como la mencionada y de planificación futura, y así se está expresando por la mayoría de los directivos regionales y estatales en las reuniones mantenidas en el Consejo Interterritorial, en donde parece que impera la sensatez, con algunas excepciones sorprendentes procedentes de autonomías que pretenden ir por libre y de las que nadie esperaba una reacción así. Una de ellas es La Rioja. El proceso entraña también una importancia estratégica para sellar las bolsas de interinidad y poner freno a una tendencia que tiende a crecer como una bola de nieve. Los que pensaban que la OPE del Insalud acabaría con la precariedad laboral en la Sanidad se equivocaban, y los que crean que ahora sí ocurrirá, yerran igualmente. La ocasión es histórica para poner a cero el contador e inyectar una dosis de optimismo en los profesionales del sector, pero las autoridades deberán estar alertas para que las bolsas de interinos se reproduzcan lo menos posible.

Preguntas con respuesta

¿Qué ex alto cargo del sector sanitario proyecta crear una fundación? ¿De qué tipo?

¿Qué conocida mujer del sector se ha hecho una devota del Camino de Santiago?

¿Qué partido alaba el cambio que está experimentando una conocida corporación profesional?

¿Qué cambio empresarial va a desencadenar un torbellino en una patronal?

¿Qué empresa dedicada a la formación atraviesa horas muy bajas, víctima de su pasado?

Sergio Alonso

Autor Sergio Alonso

Fundador y director del suplemento A tu salud del diario LA RAZÓN

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