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Percepciones acerca de la supervisión enfermera

 Hoy quiero hacer unas reflexiones personales, pero basadas en la observación de comportamientos y actitudes a lo largo de mi vida profesional, son ya más de 30 años de dedicación a una profesión que día a día me ha ido abriendo posibilidades, mejorando mis conocimientos, aprendiendo siempre, viendo como se hacen las cosas, tanto para bien como para mal, pero en definitiva avanzando, que es de lo que se trata, pero avanzar no es sinónimo de ascenso profesional, sino de saber dónde estás y lo que significa ser enfermero y claro está cuando el momento y las circunstancias lo permiten ser gestor de enfermería.

Cuando empiezas tu carrera profesional, y esto me hace retroceder en el tiempo, llegas a tu primer empleo, con todo un conjunto de miedos e incertidumbres: desconocimiento del entorno, te planteas ¿lo sabré hacer bien?, ¿cómo serán mis compañeros?, ¿recordaré lo que he estudiado y practicado a lo largo de la carrera?…pero hay algo que también no conoces: ¿quién será mi supervisora? ¿Qué hace una supervisora?…

Lo primero que se me plantea es pensar: una supervisora es ante todo una enfermera, es decir alguien como tú y como yo, que por diferentes vías ha llegado al desconocido mundo de la gestión enfermera, y es la responsable de un determinado servicio, unidad e incluso área de nuestro centro de trabajo. El papel de la supervisora ha evolucionado a lo largo del tiempo, y estoy convencido que aún avanzará más, y sus roles tendrán aún más importancia dentro de la estructura organizativa de los centros sanitarios: desde el rol inicial de responsable del personal (muy centrado en la gestión de RRHH), la gestión de recursos materiales y farmacia, el mantenimiento en correcto orden y funcionamiento de las unidades, es decir un enfoque muy de “jefatura” se está dando un nuevo papel a la supervisora, un cambio de rol dirigido a buscar líderes en la gestión de los cuidados (recordemos: la supervisora es enfermera)

Los modelos de gestión sanitaria también evolucionan, se adaptan a los tiempos, se corrigen actitudes y aptitudes, y todo ello conduce a un entorno donde la palabra “humanización” emerge por encima de las demás: y esta palabra engloba todo lo que concierne al sistema sanitario: humanizar el sistema desde todas las perspectivas, no podemos humanizar la atención a nuestros pacientes estén ingresados o no, si no gestionamos también de manera humanizada, debe ser todo parte del mismo engranaje. Por ello la gestión actual debe ser así, no olvidarnos del papel que toca como gestor, pero sin dejar de lado algo tan fundamental, que estamos tratando con personas, y gestionamos personas, no únicamente recursos.

El nuevo rol del gestor enfermero debe ir dirigido a ello: a las personas, tanto a los profesionales como a los pacientes y familiares, el gestor es representante de la organización y debe transmitir a todo el equipo la pertenencia a la misma: acogida, tutorización, mejora continua, representatividad y como no: liderazgo (conseguir alto rendimiento en todos los aspectos), y para ello debe desarrollar todas las características del líder actual: ser agente del cambio, compromiso con la organización y sus profesionales, conocer y comprender el entorno, ser creativo, impulsar la competitividad y cumplir los objetivos fijados haciendo partícipes a todos de ello, sin duda el liderazgo enfermero tiene mucho por hacer.

Albert Cortés

Autor Albert Cortés

Enfermero, Supervisor de Enfermería. Hospital Universitario Vall d'Hebron. Máster en Gestión de Servicios de Enfermería, Barcelona Entusiasta de las nuevas tecnologías aplicadas a la gestión y el desarrollo profesional. Justicia, transparencia y respeto. Editor de www.acbgestionsanitaria.com

2 Comments

  1. Yolanda

    Aplaudo tu teoría, ojalá fuera siempre llevada a la práctica por todas y todos los gestores de servicios, en resumen, ojalá todos pensaran como tú. Sobre todo en tener muy presente que gestionan PERSONAS no sólo recursos.
    Un gran ejemplo de lo que debe ser un “líder”.
    Gracias

  2. Ana

    Cierto todo lo que dices, aunque lejos de ser una práctica habitual. Mi madre fue supervisora de una planta unos 21 años, y debió ser una gran gestora ya que aun la paran por la calle familiares y compañeras agradecidas que le recuerdan lo bien que lo hacía… algo que siempre me ha llenado de orgullo como hija y sobretodo como enfermera que soy, ya que me he encontrado con bastantes supervisoras que no recuerdan que son sobretodo enfermeras. Recuerdo lo sorprendida que me quedé (cuando ya estaba estudiando la carrera) el día que mi madre me contó que ella también acudía a timbres. Las supervisoras con las que yo me formé sólo eran gestoras de recursos…

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