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¿Quieres que las enfermeras salga en los medios? (I)

En lugar de reflexionar sobre cómo la presencia de las enfermeras en los medios de comunicación no se corresponde ni con su aportación al avance de la ciencia de los cuidados, ni a la valoración, cariño y consideración que le tienen los ciudadanos, hoy vamos a bajar a la arena. Ofrecemos un diagnóstico certero de los errores más comunes de la profesión y cómo subsanarlos para que las voces enfermeras lleguen más lejos, apoyadas en los medios de comunicación especializados y generalistas y en todo tipo de soportes y formatos. Estas son las cinco claves para ganar visibilidad pública.

  1. Para ayer: Si somos una sociedad científica enfermera, un grupo de investigación, una facultad o cátedra o cualquier tipo de institución y nos llama un periodista, del medio que sea, para preguntar algo y usarnos como fuente en un reportaje de nuestro ámbito de actuación nunca cometer ninguno de estos errores de bulto.
    a) No atender al periodista
    b) Dilatar la respuesta más allá de 24 horas
    c) Buscar una posición de consenso o hacer un documento extenso para contestar a una pregunta sencilla.
  2. No es una tesis doctoral: hilando con el último punto. En el 90% de los casos, el redactor busca que nos posicionemos en un ámbito en el que se supone somos expertos. Por ejemplo: Cuidados del paciente con insuficiencia renal, tema por el que el periodista se dirige, como es lógico, a la sociedad científica que corresponda. La información que pretende obtener la tiene que saber de memoria cualquier miembro de la directiva de la sociedad -insisto, es sólo un ejemplo-. No nos deben invadir el miedo ni las dudas. No busca hacer un artículo en una revista científica, es para un medio de comunicación. No pueden perder el tiempo, ni esperar días para hacer una reunión para sacar un comunicado. Seguro que lo que han preguntado no es un asunto polémico y/o político sino clínico.
  3. Ser proactivos, anticiparse. De verdad, no es tan complicado que nuestra opinión como enfermero se publique en un medio, depende de aprovechar la oportunidad y tener un poco de suerte. Pero podemos contribuir a que llegue esa suerte y para ello, por ejemplo, podemos ofrecer nuestra posición sobre un tema de actualidad, un día mundial, un avance científico… Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma, así que no esperemos a que Antena 3 o El País, la COPE, Metas o Rol nos llame para saber qué opinamos como enfermeras. Si nos ofrecemos a contarles algo interesante es posible que lo recojan en la información.
  4. Sin miedo. El portavoz de una institución puede ser el presidente o director u otra persona designada para ello. No puede haber recelos profesionales ni personalismos, quien habla es la institución. El portavoz debe saber explicarse, resumir lo que quiere decir en ideas cortas y directas, saber reaccionar ante una pregunta inesperada y hablar con corrección gramatical. El tema que se aborda con el periodista -repetimos- forma parte del cuerpo de conocimiento de la enfermera, es una experta. Adiós nervios.
  5. Cuente con un profesional de la comunicación en su equipo. La comunicación, las redes sociales, las notas de prensa, las noticias de la web no pueden estar en manos del último administrativo. Eso le conducirá al fracaso. Un periodista con experiencia resulta clave para llevar a cabo lo que se esboza en los puntos anteriores. Confíe en su criterio profesional. No es un escriba al dictado. Si un día surge una crisis de reputación en la institución o unas declaraciones resultan polémicas o malinterpretadas echará en falta a alguien que sepa manejar la información.

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